Transformación de Local · Madrid
Proyecto residencial pensado como vivienda, con decisiones claras y un resultado coherente.
Contexto
Dar sentido doméstico a un local existente.
Este proyecto parte de un local de 110 m² en Madrid que se concibió como una vivienda compartida, con un programa exigente: habitaciones con baño y espacios comunes capaces de articular el conjunto. El reto no era solo “encajar” estancias, sino construir una lógica de vivienda: recorridos claros, atmósfera calmada y una lectura ordenada del espacio.
Objetivo
Ordenar un programa complejo sin perder calidad espacial.
El objetivo fue organizar el espacio como una vivienda compartida: que se entendiera de un vistazo, que los recorridos fueran naturales y que las zonas comunes ayudasen a dar unidad al conjunto. Más allá del número de estancias, la clave estaba en cómo se relacionaban entre sí: privacidad, uso diario y coherencia general.
Propuesta
Recorrido, luz y decisiones contenidas para dar unidad.
Cocina integrada
La cocina se plantea como una pieza de uso cotidiano integrada en el conjunto, y las estancias se resuelven con una lógica de vivienda: proporciones ajustadas, mobiliario contenido y una imagen coherente que evita la sensación de “suma de habitaciones”.
Dormitorios equilibrados
Cada dormitorio se planteó como un pequeño espacio completo en sí mismo: zona de descanso, un rincón de estar y baño propio. La idea era que cada persona pudiera sentirse cómoda, con cierta independencia, pero sin perder la coherencia del conjunto. La distribución es clara y funcional, y los materiales se eligieron pensando en un uso continuado: resistentes, fáciles de mantener y agradables en el día a día.
Baños · claridad y durabilidad
Los baños siguen la misma idea: claridad, iluminación y durabilidad por delante de lo superfluo. Las diferentes texturas aportan carácter y profundidad, manteniendo una lectura limpia y coherente del espacio.
Resultado
Del diseño a la realidad, sin distorsiones.
El resultado confirma la intención del proyecto: las decisiones tomadas en fase de diseño se trasladan a obra con coherencia. La iluminación, especialmente en baños y recorridos, se ejecuta tal y como se planteó, de modo que el render funciona como guía real de ejecución y no como una imagen desconectada.
El conjunto se percibe como una vivienda pensada desde el uso: espacios fáciles de entender, cómodos de habitar y con una identidad serena, donde el diseño acompaña en lugar de imponerse.
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